• Mª Ángeles Arquero Pardo

Cuando te llevan los demonios

Actualizado: 9 de jun de 2020

El ataque de ira es algo que casi todas las mujeres conocemos bien, y por el que nos culpabilizamos después del episodio. Nos gustaría evitarlo y que “no nos llevaran los demonios”, dicho popular, al menos en mi tierra, porque nos sentimos como poseídas y suele ser un mal rato para nosotras y para quienes conviven a nuestro lado.

A veces estás tan tranquila y por ejemplo, entras al cuarto de tu hij@, a decirle algo, ( o te dice un comentario tu pareja o tu...), ves la leonera en la que lo ha convertido y notas como te sube un fuego interior, que no te da elección, y cual volcán en erupción, comienzas a vociferar una retahíla de quejas, para acabar con la lista de amenazas, si no le pone remedio en breve. Luego te cuestionas si ha sido proporcional tu reacción o exagerada, porque te sientes como poseída por un automatismo, que no puedes controlar. Y conforme te vas enfriando, la culpa te abruma, y es que aunque te parece que llevas razón, has pasado un mal rato, has creado distancia en la relación, y estás cansada de que a pesar de tantas veces que pasó, la causa que supuestamente desencadenó tu ira, no cambia. Vamos a profundizar un poco en lo que pasa en tu cuerpo y tu psique para que se exprese de esta forma.

Se aproxima el solsticio de verano en el hemisferio norte, la luz y el calor se hacen notar fuera y dentro. El elemento fuego se puede mostrar en el cuerpo como sofocos, acaloramiento, inflamaciones en tejidos, articulaciones, huesos, venas, mucosas. Y también como euforia, agitación, e ira en las emociones y conducta. Se trata de un aumento en la energía que te atraviesa, que según la intensidad, y los circuitos que recorre, da un resultado. Pero las expresiones del elemento fuego son sanadoras, el fuego es transmutador, con el calor nuestro cuerpo se regenera y actualiza, aunque sea molesto y te pueda obligar al reposo como es el caso de la fiebre. El hígado, órgano vinculado a la ira, también se encarga de metabolizar todo lo que ingerimos. Puede decir "aquí estoy yo" con síntomas digestivos, alterando tu apetito y es porque también hace una puesta a punto en primavera y en otoño, tras el verano. En este caso, puedes acudir a remedios como limón, semillas de cardo mariano, microorganismos efectivos, elevar el volumen de tu escucha interna, para ver si tienes un apetito selectivo, así como evitar el consumo de alcohol, grasas y alimentos procesados, durante unos días. Hay muchas propuestas de depuración para el hígado y seguro que tú encontrarás la más adecuada para tí. No todo el mundo siente esta necesidad, desde luego. Por mi experiencia te digo que está bien conocer y acompañar a nuestro cuerpo en sus procesos naturales, para facilitarlos y hacerlos más llevaderos y evitar llegar a extremos en los que hay que acudir a la toma de medicamentos con efectos secundarios .

El fuego provoca transformación de la materia. La expresión calorífica en tu cuerpo, emoción y conducta es una forma de actualización a todos los niveles. Representa el principio masculino: la información, la intención, el propósito, desde una perspectiva psicobiológica. Se usa en las fiestas populares tradicionales de la Candelaria y de San Juán, en momentos de cambio en la influencia de la luz solar en las cosechas.

Acebo es el elixir, de las flores de Bach, indicada para gestionar tu ira, aportando conciencia sobre los aspectos vinculados a la misma. Los elixires florales son otra forma de acompañar a nuestro cuerpo en la expresión de sus procesos, aprovechando para ampliar tu conciencia y encontrar otras vías alternativas de expresión de esa energía.

La ira siempre estuvo mal vista socialmente en las niñas, a las que se calificó de marimachos o histéricas cuando la expresaban en relación a la figura de autoridad. Nuestras madres y abuelas fueron señaladas, y castigadas por ella si la expresaban al hombre, pero la usaron en la crianza de los hij@s. A un niño que tenga los mismos episodios no se le calificó de histérico, sino de machote, y de mayor quizás de violento, solo si fue muy disfuncional en su contexto. Aunque hoy día podemos ver a mujeres en los mismos roles y profesiones que un hombre, hace sólo 50 años, de un hombre se esperaba que defendiera a la familia de un peligro y al país de una invasión. Hoy día, tanto en hombre como mujer, se espera que use la violencia si es militar, policia o agente de seguridad, de profesión. En la educación está mal vista pero no por eso erradicada, tanto en los hogares como en la escuela. En los últimos 30 años se desarrolló una nueva perspectiva social: la conciencia sobre la violencia de género califica de disfuncionales y como faltas o delitos, conductas coercitivas y manipulativas de hombres sobre mujeres, situando a la mujer como víctima de abusos que llegan al asesinato.

Aunque vengamos de una tendencia de abuso visibilizado del hombre, biológicamente puede ocurrir la violencia en ambos sexos, porque depende de los conflictos recibidos y su procesamiento cerebral y no sólo del sexo y género. Se tiende a reprimir y modelar con valores sociales las conductas inadecuadas para hacerlas útiles al modelo social, sin ver su función en el contexto natural previo, en lo orgánico, porque falta una visión psicobiológica sistémica y multidimensional de los conflictos. Por eso no entendemos por qué no se erradica la violencia a pesar de las leyes y pautas educativas.

La ira, como cualquier otra emoción, tiene propósito y función, y viene a desencadenar conductas dentro del comportamiento humano, porque no hay nada de lo que sientes o haces que no esté bajo el mando de tu inconsciente biológico. Y todo lo que el inconsciente biológico sostiene es porque fue exitoso evolutivamente. Además forma parte de un equilibrio dinámico global de los diferentes sistemas a los que perteneces, dentro de la especie y el ecosistema mayor. Por eso lo que tú sientes no es culpa tuya, es algo que te sucede. Ahora bien, el autoconocimiento te aporta conciencia y ésta disminuye tu sufrimiento al rechazar lo que sientes o haces por un juicio de valor social que tú aceptas.

Por ejemplo, ubícate desde lo global a lo concreto: sistema planetario, mes de junio, primavera avanzada en hemisferio norte, gran cantidad de energía fluye en toda la naturaleza y también recorre tus meridianos reactivando todas tus funciones, desatascando congestiones en órganos y liberando conflictos adormecidos durante el invierno, promoviendo deseos, astenia y agitación de forma alterna. El higado, órgano de la primavera, se reactiva y llega a sufrir cuando la energía que te recorre la vives como estrés por sobreexigencia, porque por ejemplo, se te disparó un programita de tener que responder a las necesidades de abastecer a tu familia, o demostrar que vales por la cantidad de trabajo que haces. Entonces, la conciencia te puede llevar a a ver tu programa que se repite, porque el aumento del volumen energético te lo mostró de forma exagerada.

El diente de león es una planta que sirve para el hígado, y su elixir floral para la tensión física y mental por perfeccionismo y autoexigencia. Caminar sin rumbo, por gusto, y descansar más, te viene genial en este caso, así como divertirte o atender a los sentidos. La sensualidad a través de los olores, el masaje, el color, saborear la comida, oir tu canción preferida o explorar algo nuevo, al menos durante una hora al día, para luego volver a enfocarte en aquello que te preocupa pero con nuevas ideas y actitudes.


Cada constitución lo va a vivir de forma diferente. Si eres muy mental, se activa más tu agitación y nerviosismo en primavera y en otoño y el viento te lo exacerba. Pero la velocidad de las ideas no hay quien la alcance con el cuerpo, por lo que vives la ansiedad de que no te da tiempo de hacer todo lo que quieres. La autoexigencia puede acabar en enfado con las personas de tu entorno. A veces proyectamos en las personas cercanas la frustración personal disfrazada de ira, y sin embargo otras veces nos pone en contacto con la pena y la introversión. Según tu estado previo y el historial de conflictos que tengas recientes, tendrás una u otra respuesta, pero todas somos bipolares en este sentido.

Si lo analizas despacio, el enfado que expresas como ira, no es otra cosa que una expresión, o imposición clara y concreta de lo que quieres hacer valer en tu casa, trabajo, pareja, cuerpo, tiempo, etc. Viene a poner orden, más o menos de golpe, a algo que venía postergándose o soslayándose. O al menos a intentarlo. Es una energía que no puede dejar de expresarse, es legítima, aunque no siempre es eficaz para lo que quieres conseguir. Es algo que te sucede, y eso no está mal ni bien, el juicio que hacemos es relativo a unos valores sociales inoculados. Aunque haya muchos intentos de controlarla, en realidad, podemos canalizar hacia otro lugar la energía, pero la información que pretendía salir con ella queda reprimida si no le prestas atención y sales a su encuentro a dialogar qué te pasa: qué quieres, qué necesitas, y si quieres, o no, actualizar eso en tu presente. Entonces puede que ya no tenga que salir de golpe, porque te abres y la dosificas en nuevas vías de expresión. O porque una nueva mirada de una situación que estabas aguantando sin querer realmente, hace que tomes una decisión antes que llegue la gota que colma el vaso.

El cerezo es la flor de Bach usada para cuando te expresas en explosiones de ira, para que te traigan mayor conciencia sobre aspectos reprimidos, para que se canalicen de forma progresiva, en vez de hacerlo de golpe. También sirve en la piel para las erupciones y granos.

No conozco a ninguna mujer que acepte su ira cuando me habla de la misma. Tras el acaloramiento, nos justificamos para reafirmarnos, pero al enfriarnos la culpa nos invade porque hemos sido inculturadas con una moralidad que la tacha de negativa, pero que no puede dejar de usarla como mecanismo de control. Sin embargo la ira está derivada de una pauta biológica inconsciente. Es un mecanismo de defensa y de manejo del territorio. Es una respuesta básica, que se alterna con la contraria. Huida y ataque, control y sumisión, son las dos polaridades esenciales ante un peligro, amenaza, en la gestión de recursos y territorio. Es decir, aunque sientas ira, no siempre vas a expresarla en una conducta de autoafirmación, defendiendo tu espacio, tiempo o derechos. Hay muchas veces que las mujeres nos tragamos la ira y acabamos por deprimirnos por nos sentirnos con derecho a aquello que está en juego y que forma parte de nuestras necesidades, deseos o derechos.

Aprendimos a ser obedientes a la autoridad familiar y social y hemos tenido modelos de autoridad como referentes, y los reproducimos cuando podemos. Un referente, hace de lider, manda y se impone si es necesario, mantiene el orden. Cuando estamos introvertidas, esto nos da seguridad, y es algo biológico. Este juego de roles inconsciente se da en nuestras relaciones en general, y con pareja e hij@s. El mandato cumple la función de orden social, limitar a otros individuos inconscientes o inexpertos para educarlos. Se expresa en un continuo desde el consejo a la norma, desde la firmeza a la ira. La otra opción o camino, alternativo, o complementario no desdeñable, es aprender por ensayo y error. Como dice el refrán: “Nadie escarmienta en cabeza ajena”, y esto aplica cuando por mas consejo u orden que se da, los hij@s hacen lo que quieren, para comprobar yendo en contra de la norma y actualizar la información por sí mismos.


En resumen, date permiso para enfadarte y para expresar tu enfado. Es sano, es legítimo, y sirve para la gestión de los límites en las relaciones, la gestión de tu espacio y de tu tiempo. Si crees que no tienes derecho a hacerlo, si te reprimes, es muy posible que lo somatices con síntomas de tipo inflamatorio y con dermatitis o erupciones en la piel, el órgano de las relaciones. Y siempre es mejor hacerlo antes de que se acumule en grande dosis.


Si te parece que tu enfado es desproporcionado a tu realidad o demasiado frecuente y quieres canalizar esa energía hacia tu conciencia, así como hacia una nueva expresión en tu vida, cuenta conmigo para esto. Te acompaño a hacer florecer un nuevo potencial, a definir un nuevo propósito en tu vida, en Sesión individual online o presencial. Si te gustan las flores, te haré llegar el elixir floral que necesites, físico o a través de copia cuántica.

Quien se enfada mucho tiene mucho potencial y energía disponible, haz algo nuevo con ellos.


Un abrazo!

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